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El Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey es el conjunto formado en los años 70 por los núcleos urbanos de:
- Torrejoncillo del Rey
- Horcajada de la Torre
- Villar del Águila
- Naharros
- Villar del Horno
- Villarejo Sobrehuerta
Cada uno de ellos posee su propia idiosincrasia y el conjunto ha sido resituado administrativamente en la zona más deprimida de la provincia de Cuenca: la Alcarria.
Todos pueden escribir un pasado brillante, unos más otros menos, pues por estos lares nacieron y vivieron conquistadores como Alonso de Ojeda, Maestres de los Tercios como Julián Romero, Obispos, místicos e iluminados como Isabel Herraiz, intelectuales e historiadores como Ángel González Palencia. Por aquí pasaron romanos que explotaron minas de espejuelo (lapis specularis) visigodos que fundaron villas y enterramientos (paraje de Los Tesoros) musulmanes y judíos. Estos pueblos fueron recorridos por reyes y emperadores Juan II de Castilla, Isabel la Católica, Carlos V, duques, condes y señores que engrandecieron la tierra unos, y la explotaron con sus gentes otros muchos.
Son, por tanto, villas de realengo unas y de señorío otras, con una historia vieja y un pasado que se pierde en la noche de los tiempos.
Sobre estas villas se asoma un presente problemático espoleado por la despoblación, la desidia de su envejecida población y el desinterés de las superiores instituciones políticas. Algunos esfuerzos marginales de gentes que se resisten a que este legado desaparezca pretenden insuflar en el enfermo ciertas dosis de esperanza que lo mantengan con vida. El egoísmo estamental y aquella tradicional desconfianza y desapego del vecino castellano actúan como vacuna paralizante de cualquier iniciativa. Alguna de estas, es verdad, han incidido, como casi siempre, en provecho de alguno y en perjuicio del común.
Pero resulta evidente que el futuro no está escrito, que aunque incierto depende, en parte, de lo que quienes en la actualidad pisamos estas tierras queramos hacer. Es cierto que existen problemas de carencia de infraestructuras, es cierto que vivimos tiempos de recortes -a los demagogos, es conveniente y necesario decirles que no hay dinero para pagar todo a lo que dicen tener derecho- pero no es menos cierto, también, que por aquí hay gentes dispuestas con su trabajo sencillo y abnegado a evitar que nuestros pueblos desaparezcan. Pero es fundamental que a esta tarea se sumen aquellos que, siendo o no originarios, vienen a pasar temporadas de vacaciones o fines de semana. Resultaría estupendo que no solo demandaran servicios al Ayuntamiento sino que además contribuyan, de cualquier manera, a que la vida de nuestros pueblos no desaparezca.
En esta tarea nadie es imprescindible, pero todos somos necesarios. Ahora unos estamos al timón otros en la sala de máquinas; estos echan leña a la caldera, aquellos duermen en los camarotes, no falta quien trata de agujerear el casco pero el objetivo es que el barco siga navegando hasta llegar a buen puerto, y que podamos legar a generaciones futuras unos pueblos habitables.
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